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La Grande Horloge

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La Grande Horloge

¿Quien no tiene o ha tenido uno de estos relojes de antesala? En tu casa, o en casa de tus padres, incluso en la casa de tus abuelos has visto o tienes uno de estos relojes de antesala.

08/February/2016

BREVE HISTORIA DEL RELOJ COMTOISE (MOREZ)

  Los primeros relojes comtoises se fabricaron en el siglo XVII en las montañas del Jura, zona fronteriza entre Francia y Suiza, donde se hallan los dos pueblos que han dado nombre a este tan histórico como popular reloj, Morez y Morbier.

  Al principio la producción era totalmente artesanal, realizando el reloj completo un solo relojero con la ayuda como mucho de un aprendiz. Sobre todo era así en invierno donde las labores del campo eran prácticamente nulas, cinco o seis meses al año de grandes nevadas y temperaturas de hasta -30º favorecían la minuciosa tarea que supone el hacer un reloj.

   Las primeras cajas para proteger el reloj se conciben hacia 1820 y se hacían en madera de abeto barnizada sin decoración alguna.

  A mediados del siglo XIX la revolución industrial afecta también a la producción del comtoise, ejemplo de ello son las propias  cajas, de las 3000 fabricadas en 1830 se pasa a 36000 dieciséis años mas tarde.

  Este hecho fue el que definitivamente favoreció la popularidad de este guarda tiempos, un reloj completo (caja y reloj) se vendía de 55 a 70 francos cuando solo unos años antes solo la maquina costaba de 225 a 300 francos.

  Al sustituir gran parte del trabajo manual por maquinas quedaba mucho mas tiempo libre al artesano para la creación artística, así empezaron a realizar obras mas refinadas y estéticas, rodajes menos toscos, policromías en cajas y latones, frontales mas bellamente grabados, etc.

  Un error muy frecuente es atribuir la fabricación del reloj al nombre que figura en la esfera, siendo este siempre salvo rarísimas excepciones el del vendedor o el del comprador.

  Ya en 1900 varios millones de Morez han visto la luz y teniendo este una maquinaria muy robusta y de muy bajo mantenimiento no es de extrañar que aun en nuestro días se vean gran cantidad de ellos indicándonos el paso del tiempo.

  Por desgracia no ocurre lo mismo con las cajas que los protegían ya que estas se hallaban tanto en las cocinas ,sobre tierra  en condiciones que el humo ,la humedad, la polilla ,han impedido que llegaran a nuestros días salvo contadas excepciones.

  Con la popularización a finales del siglo XIX de los relojes de cuco de la selva negra, los ojos de Buey, los de sobremesa, se inicio el declive del comtoise. La guerra de 1914 hizo sonar las campanas, siendo la segunda contienda mundial la que puso el punto y final a la producción de este reloj.

Fotos y documentación de La Grande Horloge (Alain Caudine)

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